sábado, 14 de julio de 2012

Chuletas sí, pero con estilo.

Casualmente me encontré en la calle hace unos días una “chuleta” en el suelo y, como profesor, no pude menos que interesarme por ella, o lo que es lo mismo: adoptarla para la colección. Aquí la traigo.

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En la docencia, una de las mejores formas de sintetizar y dar una visión general de un tema, incluso de una asignatura, es lo que siempre se ha llamado esquema (en la versión gráfica) o resumen (en la versión redactada). Si el esquema o resumen lo hacemos con letra pequeña, lo optimizamos para que la máxima información quepa en el mínimo de superficie de papel y lo ilegalizamos, le llamamos chuleta.

Mi vertiente docente me hace pensar más de la cuenta en algunos detalles. A fecha de esta entrada en el blog estoy finalizando la preparación de un curso de Arduino para el que estoy buscando material interesante en Internet. Como es un curso no hay examen, por lo que el uso de chuletas no estará prohibido. Eso me ha hecho pensar en el uso docente de la chuleta.

Actualmente, gracias a los programas de maquetación, lo que antes era un aburrido esquema jerárquico (punto 1, punto 1.1, etc.), ahora es posible maquetarlo y darle una visión mucho más atractiva, y práctica. A estas “chuletas” se les llama de diferentes formas. Algunas de las que he localizado, se entiende que para facilitar su búsqueda, son:

Para ver si son útiles para aprender o trabajar, nada como visitar algunos de los repositorios que hay en Internet.

Lo dicho ¿a alguien se le escapa la gran capacidad docente de las chuletas?

viernes, 1 de junio de 2012

Cocinando estudiantes

Antes de nada debo confesar que el título inicial de esta aportación era “Mi visión de la Universidad”, pero como me parecía algo egocentrista decidí cambiarlo al actual, ya que es más llamativo. La otra forma de hacerlo era poner la palabra “sexo” en él título, pero en tal caso se alejaría demasiado del contenido.

Introducción

La reflexión de esta entrada al blog es una metáfora que tenía rondando mi cabeza desde hace unos meses y que se ha terminado de cocinar después de asistir al encuentro profesional TalenOS organizado por la ETSinf.
bannerTalentOS
En el encuentro, los asistentes del mundo profesional han comentado las necesidades que tienen de los profesionales que formamos en la Universidad y los profesores hemos comentado nuestro punto de vista. Para resumir lo que he estado escuchando en las dos horas y media que ha durado el encuentro (y que se me han hecho cortas) emplearé la metáfora a la que hacía mención en el segundo párrafo.

La metáfora

Una simplificación aproximada de lo que hace la Universidad la tenemos en un restaurante donde los alumnos son los ingredientes, los profesores los cocineros, los planes de estudio las recetas y la sociedad, que incluye a las empresas, son los clientes.

La reflexión

Simplificando enormemente el tema, el resultado (los platos) que le ofrecemos a la sociedad depende de:
  • Los ingredientes que nos llegan al restaurante. Pueden llegar en perfecto estado o estar más o menos deteriorados
  • Las recetas que se aplican a los ingredientes. Una buena receta dará un buen plato, especialmente si los ingredientes están en buen estado. Una mala receta echará a perder más de un ingrediente en buen estado.
  • Los cocineros. En este caso, un buen cocinero puede salvar un ingrediente deteriorado y sobre todo puede darle un “toque personal” a una receta que no es del agrado del cliente.
  • Los utensilios de cocina. Los instrumentos empleados también influyen, no es lo mismo estar usando la misma sartén para carne, que para pescado.
Evidentemente hay más factores como los gestores del restaurante, los otros restaurantes, los proveedores, las modas acerca de los estilos de preparar platos, etc. Por ahora no las tendremos en cuenta, tampoco vamos a pensar más de lo que una metáfora tan simple se merece.

Las conclusiones

Después de asistir al encuentro las conclusiones que he sacado han sido las siguientes (culinariamente hablando):
  1. Los platos que preparamos no son exactamente del agrado de los comensales. Algo falla. Por tanto toca analizar qué puede ser.
  2. Los cocineros no estamos a la moda. Seguimos haciendo tortilla de patatas (y de hecho nos la piden de vez en cuando) pero no hacemos tortilla “deconstruida”.
  3. El restaurante debe tener cocineros capaces de preparar desde una tortilla hasta un pato a la naranja.
  4. Los clientes no nos comentan tan a menudo qué es exactamente lo que no les gustó de la receta (si nos pasamos de sal marca “bases de datos” o le faltaba algo de pimienta “redes de computadores”). Evidentemente estos detalles dependen del plato que se esté cocinando.
  5. Los utensilios deben estar limpios, actualizados y tener suficientes para cocinar todos los platos necesarios.
Algunas de las particularidades que afectan al restaurante son:
  1. A los cocineros se nos promociona a chef y de chef a “chef ejecutivo” si publicamos artículos en prensa de gran audiencia disertando acerca de nuestras grandes recetas y platos cocinados (que generalmente no son los que más piden los clientes). La idea no es mala, porque el restaurante adquiere prestigio y aparece en los primeros puestos de las mejores guías y le van dando tenedores. Aunque parece ser que el tiempo que dedicamos a escribir se lo quitamos al tiempo que hay que cocinar, y es frecuente que se nos quemen los platos y los clientes se quejen.
  2. La bodega debe tener gran cantidad de variedades de vino hasta tal punto que algunos platos quedarían mejor si el “gran reserva” lo trajese el cliente ya que nuestro presupuesto no da para esos lujos, sin embargo, en ocasiones el cliente se queja del coste del vino. Al final sustituimos el gran reserva por un vino joven e intentamos convencer al cliente de que el plato se aprecia mejor con el nuevo vino.
  3. Las modas cambian a tal velocidad que terminamos por intentar convencer al cliente de que los platos que hacíamos antes son mejores que esa cocina creativa tan extraña. Además tampoco tenemos tiempo de ir a escuelas de la nueva cocina para actualizarnos.
  4. Los alimentos que nos llegan no son de nuestro agrado (he evitado el término “mal estado” a propósito, porque no se trata de eso). Nos quejamos porque las patatas no son de la variedad de antes y el arroz es de la marca “Smartphone”. Intentamos avisar al proveedor, pero parece ser que tiene un poco de caos en el almacén y no le quedan fuerzas para solucionarlo.
  5. No se renuevan utensilios, a veces ni se lavan. Es más, si se rompe la sartén de las tortillas, usamos la del pescado para hacer las nuevas tortillas y aunque ponemos "a gusto del chef" en el menú, el cliente se queja de que la tortilla ya no sabe igual.
Una vez reflexionados todos estos temas ¿alguien tiene ganas de cocinar?¿de comer? Por supuesto, se aceptan reflexiones y ampliaciones de la metáfora.

sábado, 19 de mayo de 2012

Five Why

Una de mis pasiones  es darle demasiadas vueltas a un tema (y sí, lo considero una pasión y no un defecto). Desde hace poco me viene siempre a la cabeza el método Five Why (cinco “por qué” o 5W para abreviar), y hace unos días lo emplee por primera vez.

La situación era la siguiente. Llegando a la sala del café (y de la televisión), las noticias hablaban de una mujer que había abandonado a su hija recién nacida con una nota en la que la desesperación era el hilo conductor. La primera reacción que se escuchó fue un buen deseo “ojalá adopte a la niña una pareja que la quiera”.

Sin embargo, decidí aplicar el método 5W. La primera pregunta era obvia:

- Primer “por qué”. ¿por qué una madre abandona a un hijo recién nacido? (no hay que olvidar que lo ha gestado 9 meses). Respuestas variadas: por desequilibrio, por pobreza, por… decidí aplicar la ciencia. Cada respuesta se merecía su “por qué”, pero empecé por la de la pobreza.

- Segundo “por qué”. ¿Por qué una madre pobre abandona a su hijo recién nacido?… y aquí nos quedamos. Los asistentes decidieron cambiar de conversación.

Lo peor es que estoy seguro que al sexto o séptimo “por qué” la responsabilidad ya nos toca directamente a todos como por ejemplo no colaborar con asociaciones que permitan a la madre atender al hijo, ser demasiado codiciosos y querer ganar sin pensar en que eso hace perder a otros, etcétera… quizás por eso el método se para en el quinto “por qué”.

Mi reflexión de la situación: es más fácil parchear (solucionar) y no preguntarse las causas, no sea que no nos gusten, no sea que nos hagan responsables.

jueves, 16 de febrero de 2012

Prepara dos sobres

Desconozco si en otros países es habitual poner frases en los sobres de azúcar. En España es lo más normal, por lo que no me resisto a hacerme mi propia colección. Este sobre me ha recordado una anécdota que también habla de sobres:

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Del sobre deduzco que trata de cómo eludimos las responsabilidades y tendemos a culpar al que estaba antes.

La anécdota, a la que hacía referencia antes, trata de un presidente que cuando le tocó acceder al poder, le llamó el anterior presidente a su despacho. El presidente saliente, le dio dos sobres numerados y le dijo:

– Cuando hagas algo mal, abre el primer sobre, y si vuelves a hacer algo mal, abre el segundo.

El presidente entrante, cometió un error y abrió el primer sobre en el que ponía “échame a mí la culpa”, en referencia al anterior presidente; así lo hizo. Al tiempo, el presidente volvió a cometer otro error y abrió el segundo sobre, tal como le habían dicho (especialmente teniendo en cuenta lo bien que le había ido el primer consejo). En el segundo sobre pudo leer “prepara dos sobres”.

Por cierto, buceando en Internet he localizado que la anécdota se la atribuyen a un presidente de la antigua URSS (enlace) y a un presidente de los USA (enlace), interesante.

martes, 14 de febrero de 2012

Para quitarse el sombrero I. Jhonny Cash - Hurt

June Carter Cash murió en mayo de 2003. Cuando no habían pasado ni cuatro meses desde la muerte de su mujer, Johnny Cash falleció. Estuvieron juntos más de 35 años.

Para entender esta canción (y el correspondiente vídeo) lo mejor es lo que ponen en uno de sus comentarios “No hay palabras para describir esta canción. La forma en que Johnny Cash convierte el single de Nine Inch Nails en una obra de arte es sencillamente sorprendente. Su versión ha sido tan aclamada que incluso el mismo compositor de la canción, Trent Reznor, afirmó que no ha vuelto a escuchar su propia versión desde que escuchó la de Cash”.

miércoles, 25 de enero de 2012

Entrevistas II. Pedro Cavadas

Hace poco un compañero de Departamento ha tenido un grave accidente de circulación en moto, afortunadamente va a poder recuperarse. En las conversaciones apareció el nombre del cirujano Pedro Cavadas y por casualidad tenía una entrevista suya para escuchar. Cómo no, me puse a ello, más que recomendable.

Algunas de las reflexiones que aparecen tras escuchas la entrevista:

  • Lo imposible es una cotidianeidad incómoda… pero cada vez más la línea que separa lo “intentable” de lo “imposible” está un poco más cerca.
  • La responsabilidad de la expectativa que se deposita en uno es un halago. No se debe defraudar la confianza.
  • El saber sí que ocupa lugar.
  • Si algo sale mal, que no sea por falta de estudio, falta de interés, no pelear el caso, falta de implicación o tiempo dedicado.
  • Lo que hace unas décadas era pecado, ahora es un premio Nobel.
  • El “rasgador de vestiduras” profesional es una figura que se rasga las vestiduras ante cualquier cosa que se cae de su propio peso.
  • Mi hija mayor (11 años) debe estar por ahí haciendo cosas importantísimas para su edad.

miércoles, 11 de enero de 2012

¿Éxito por haber dejado de estudiar?

Cuando aparece una noticia sobre alguien relacionado con la tecnología informática, es habitual que se destaque que no habían terminado sus estudios. Hay una gran cantidad de casos que cumplen este patrón:

¿Sucede siempre así?. No necesariamente, también hay casos de personajes de éxito que sí que han terminado sus estudios:

Por lo menos el criticado Bill Gates tuvo la decencia de terminar la carrera 32 años después. Pero, ¿por qué se destaca el hecho de tener éxito sin haber terminado los estudios?.