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sábado, 16 de febrero de 2013

Características y aplicaciones de los dispositivos móviles inteligentes

Hace unos días me encargaron desde IDESE dar una charla sobre los dispositivos móviles inteligentes: teléfonos inteligentes y tabletas. Una de las transparencias que me ayudó a organizar ideas es la de la tabla periódica de los sensores y actuadores de los dispositivos móviles inteligentes.

Presentacion v4

Está por organizar, pero me pareció una idea interesante para desarrollar.Imaginaba que la mayoría de nosotros no conocemos los sensores que puede tener uno de estos dispositivos, pero la cuestión va más allá. No solo no somos conscientes de lo que tiene un dispositivo móvil inteligente, sino que cuesta bastante saber cómo pueden ser empleados para adaptarlos a las necesidades que pueda tener la empresa, y consiguientemente la aplicación correspondiente. Esta es la presentación que hice, luego las reflexiones.

A partir de la presentación, surgieron una serie de preguntas y comentarios. Lo más destacado es lo siguiente:

  • Dispositivos pequeños… aplicaciones pequeñas.
  • No somos conscientes de la cantidad de sensores y actuadores que puede tener un dispositivo móvil inteligente.
  • Seguimos pensando que un teléfono inteligente es un teléfono téctil y una tableta es una pantalla “sin teclado”.
  • Muchas aplicaciones móviles (navegador, lector de pdf, ofimática) son una extensión de las aplicaciones de los PC.
  • No sabemos gestionar cuentas, contactos,archivos. Estamos pensando como los PC

Sin embargo, la mayor preocupación es la seguridad, especialmente la seguridad de la información. Es interesante, porque poco a poco vamos siendo conscientes de la importancia de dicha seguridad. Tiene más impacto en nuestra seguridad perder el teléfono móvil que la tarjeta de crédito. Interesante línea de trabajo.

sábado, 14 de julio de 2012

Chuletas sí, pero con estilo.

Casualmente me encontré en la calle hace unos días una “chuleta” en el suelo y, como profesor, no pude menos que interesarme por ella, o lo que es lo mismo: adoptarla para la colección. Aquí la traigo.

IMAG0881

En la docencia, una de las mejores formas de sintetizar y dar una visión general de un tema, incluso de una asignatura, es lo que siempre se ha llamado esquema (en la versión gráfica) o resumen (en la versión redactada). Si el esquema o resumen lo hacemos con letra pequeña, lo optimizamos para que la máxima información quepa en el mínimo de superficie de papel y lo ilegalizamos, le llamamos chuleta.

Mi vertiente docente me hace pensar más de la cuenta en algunos detalles. A fecha de esta entrada en el blog estoy finalizando la preparación de un curso de Arduino para el que estoy buscando material interesante en Internet. Como es un curso no hay examen, por lo que el uso de chuletas no estará prohibido. Eso me ha hecho pensar en el uso docente de la chuleta.

Actualmente, gracias a los programas de maquetación, lo que antes era un aburrido esquema jerárquico (punto 1, punto 1.1, etc.), ahora es posible maquetarlo y darle una visión mucho más atractiva, y práctica. A estas “chuletas” se les llama de diferentes formas. Algunas de las que he localizado, se entiende que para facilitar su búsqueda, son:

Para ver si son útiles para aprender o trabajar, nada como visitar algunos de los repositorios que hay en Internet.

Lo dicho ¿a alguien se le escapa la gran capacidad docente de las chuletas?

viernes, 1 de junio de 2012

Cocinando estudiantes

Antes de nada debo confesar que el título inicial de esta aportación era “Mi visión de la Universidad”, pero como me parecía algo egocentrista decidí cambiarlo al actual, ya que es más llamativo. La otra forma de hacerlo era poner la palabra “sexo” en él título, pero en tal caso se alejaría demasiado del contenido.

Introducción

La reflexión de esta entrada al blog es una metáfora que tenía rondando mi cabeza desde hace unos meses y que se ha terminado de cocinar después de asistir al encuentro profesional TalenOS organizado por la ETSinf.
bannerTalentOS
En el encuentro, los asistentes del mundo profesional han comentado las necesidades que tienen de los profesionales que formamos en la Universidad y los profesores hemos comentado nuestro punto de vista. Para resumir lo que he estado escuchando en las dos horas y media que ha durado el encuentro (y que se me han hecho cortas) emplearé la metáfora a la que hacía mención en el segundo párrafo.

La metáfora

Una simplificación aproximada de lo que hace la Universidad la tenemos en un restaurante donde los alumnos son los ingredientes, los profesores los cocineros, los planes de estudio las recetas y la sociedad, que incluye a las empresas, son los clientes.

La reflexión

Simplificando enormemente el tema, el resultado (los platos) que le ofrecemos a la sociedad depende de:
  • Los ingredientes que nos llegan al restaurante. Pueden llegar en perfecto estado o estar más o menos deteriorados
  • Las recetas que se aplican a los ingredientes. Una buena receta dará un buen plato, especialmente si los ingredientes están en buen estado. Una mala receta echará a perder más de un ingrediente en buen estado.
  • Los cocineros. En este caso, un buen cocinero puede salvar un ingrediente deteriorado y sobre todo puede darle un “toque personal” a una receta que no es del agrado del cliente.
  • Los utensilios de cocina. Los instrumentos empleados también influyen, no es lo mismo estar usando la misma sartén para carne, que para pescado.
Evidentemente hay más factores como los gestores del restaurante, los otros restaurantes, los proveedores, las modas acerca de los estilos de preparar platos, etc. Por ahora no las tendremos en cuenta, tampoco vamos a pensar más de lo que una metáfora tan simple se merece.

Las conclusiones

Después de asistir al encuentro las conclusiones que he sacado han sido las siguientes (culinariamente hablando):
  1. Los platos que preparamos no son exactamente del agrado de los comensales. Algo falla. Por tanto toca analizar qué puede ser.
  2. Los cocineros no estamos a la moda. Seguimos haciendo tortilla de patatas (y de hecho nos la piden de vez en cuando) pero no hacemos tortilla “deconstruida”.
  3. El restaurante debe tener cocineros capaces de preparar desde una tortilla hasta un pato a la naranja.
  4. Los clientes no nos comentan tan a menudo qué es exactamente lo que no les gustó de la receta (si nos pasamos de sal marca “bases de datos” o le faltaba algo de pimienta “redes de computadores”). Evidentemente estos detalles dependen del plato que se esté cocinando.
  5. Los utensilios deben estar limpios, actualizados y tener suficientes para cocinar todos los platos necesarios.
Algunas de las particularidades que afectan al restaurante son:
  1. A los cocineros se nos promociona a chef y de chef a “chef ejecutivo” si publicamos artículos en prensa de gran audiencia disertando acerca de nuestras grandes recetas y platos cocinados (que generalmente no son los que más piden los clientes). La idea no es mala, porque el restaurante adquiere prestigio y aparece en los primeros puestos de las mejores guías y le van dando tenedores. Aunque parece ser que el tiempo que dedicamos a escribir se lo quitamos al tiempo que hay que cocinar, y es frecuente que se nos quemen los platos y los clientes se quejen.
  2. La bodega debe tener gran cantidad de variedades de vino hasta tal punto que algunos platos quedarían mejor si el “gran reserva” lo trajese el cliente ya que nuestro presupuesto no da para esos lujos, sin embargo, en ocasiones el cliente se queja del coste del vino. Al final sustituimos el gran reserva por un vino joven e intentamos convencer al cliente de que el plato se aprecia mejor con el nuevo vino.
  3. Las modas cambian a tal velocidad que terminamos por intentar convencer al cliente de que los platos que hacíamos antes son mejores que esa cocina creativa tan extraña. Además tampoco tenemos tiempo de ir a escuelas de la nueva cocina para actualizarnos.
  4. Los alimentos que nos llegan no son de nuestro agrado (he evitado el término “mal estado” a propósito, porque no se trata de eso). Nos quejamos porque las patatas no son de la variedad de antes y el arroz es de la marca “Smartphone”. Intentamos avisar al proveedor, pero parece ser que tiene un poco de caos en el almacén y no le quedan fuerzas para solucionarlo.
  5. No se renuevan utensilios, a veces ni se lavan. Es más, si se rompe la sartén de las tortillas, usamos la del pescado para hacer las nuevas tortillas y aunque ponemos "a gusto del chef" en el menú, el cliente se queja de que la tortilla ya no sabe igual.
Una vez reflexionados todos estos temas ¿alguien tiene ganas de cocinar?¿de comer? Por supuesto, se aceptan reflexiones y ampliaciones de la metáfora.